James McComas ha escrito un excelente libro breve que merece estar en el estante de todo abogado defensor penal.
Su idea central es que, en cada caso, solo unos pocos hechos y circunstancias determinan el resultado para cada parte. Una vez identificados estos factores, nuestra labor como abogados defensores es eliminar o minimizar los puntos de vista de nuestro oponente y maximizar los nuestros.
Con este fin, McComas aboga por un proceso de cinco pasos:
1. Identificar teorías legales y de hechos.
2. Identificar palancas de resultados. McComas define una palanca de resultados como “cualquier cosa, un hecho, una prueba, una realidad psicológica, un sentimiento de jurado, un evento actual, un fenómeno cultural u otro factor, que es capaz, en sí mismo, de determinar el resultado de un lado o del otro”.
3. Maximice o minimice las palancas de resultado.
Los medios más fácilmente disponibles para maximizar o minimizar las palancas de resultados incluyen:
- Investigación
- Análisis continuo del caso
- Litigio de mociones previas al juicio
- Organización del testimonio pericial
- Preparación del contrainterrogatorio de los testigos de la contraparte
- Preparación de los testigos de la defensa para declarar
- Objeciones fundadas y oportunas
- Instrucciones al jurado
- Voir dire
- etc.
4. Elija la mejor teoría del caso.
5. Identificar y lidiar con las trampillas. McComas define las trampillas como “razonamiento por el cual los miembros del jurado pueden comprar la mayor parte de nuestra posición, pero aun así emitir un veredicto contra nuestro cliente”.
McComas luego continúa describiendo qué atributos cree que debe tener una teoría del caso antes de que sea aceptada por el jurado. Debe ser:
- Resulta en una absolución.
- Posible
- Plausible
- Persuasivo
- Jugable, es decir, no demasiado cercano a la realidad que busca nuestro oponente.
- Poderoso
- Demostrable.
Creo que, ya sea deliberada o inconscientemente, todos los grandes abogados litigantes participan de alguna forma en el proceso que McComas defiende. Hasta ahora, los jóvenes abogados tenían que descubrir estas verdades por sí mismos o tener la suerte de aprenderlas de un mentor. Ahora están disponibles para todos.