Cuando los fiscales federales se centran no en uno, sino en dos expresidentes sindicales en una acusación RICO de 20 millones de dólares, lo que está en juego va más allá de la cárcel. Nuestro cliente enfrentó consecuencias inmediatas: un colapso reputacional, expulsión interna del sindicato y titulares nacionales. La acusación alegaba abuso de poder sistemático durante 15 años. El Departamento de Justicia buscaba más que una condena; quería dar ejemplo.
Respondimos de la única manera que exigen los litigios federales: con decisión y a la ofensiva.
No entramos en este caso para defendernos. Vinimos para desafiar cada suposición del gobierno y obligarlo a demostrar lo que afirmaba.
Desde el primer día, cambiamos el rumbo. Exponemos la extralimitación en las acusaciones de la Ley RICO. Destruimos los plazos. Desmantelamos la idea de una sola organización criminal. Y nos aseguramos de que la fiscalía supiera: esto no sería fácil, no sería rápido y no quedaría sin respuesta.
Hemos contenido las consecuencias. Hemos mantenido a nuestro cliente fuera de custodia. Y hemos limitado el daño mediático. Este caso no ha terminado. Pero hemos cambiado el panorama.
No estamos aquí para sobrevivir a las acusaciones. Estamos aquí para ser más astutos que ellos.